DEFINICICIÓN
La caries de la infancia temprana se refiere a la enfermedad que implica la presencia de uno o más dientes cariados (cavitados o no), perdidos por caries o restaurados en niños menores de 6 años.
Actualmente se describe la caries como una enfermedad dinámica, es decir, que se activa y se inactiva, mediada por placa bacteriana y se caracteriza por ser multifactorial, ya que involucra aspectos como la dieta (frecuencia del consumo de alimentos endulzados, ingesta de leche o lactancia durante la noche), los hábitos de higiene (frecuencia de cepillado, uso de hilo dental, pasta dental con adecuada cantidad de flúor), la composición y cantidad de la saliva, presencia de defectos en el esmalte dental, la educación de los cuidadores, la frecuencia de visitas al odontólogo y la aplicación de flúor del niño.
PREVALENCIA
Según un estudio del 2020, América Latina presenta una prevalencia del 44 al 93% de la caries de la infancia temprana, siendo así un problema salud pública.
RIESGOS
Es común escuchar adultos afirmar que no es necesario tratar los dientes temporales debido a que se van a caer. Sin embargo, las consecuencias de presentar caries sin tratar varían desde:
1. Dolor agudo y crónico.
2. Infecciones orales que culminan en la extracción dental o incluso, en hospitalizaciones por la diseminación de la infección a planos más profundos en la cabeza.
3. Un aumento en el riesgo de presentar infecciones en otras partes del cuerpo como oídos y tracto respiratorio.
4. Bajo peso y malnutrición debido a la dificultad para alimentarse adecuadamente.
5. Impedimento para hablar, dormir, poner atención, ir a la escuela. Más de 34 millones de horas escolares al año se pierden por problemas dentales.
6. Disminución en la calidad de vida.
